Pakistán rechazó ayer cualquier implicación en el ataque perpetrado el viernes en las inmediaciones de la residencia del jefe del Gobierno del estado indio de Jammu y Cachemira, en el que murieron dos soldados y un funcionario civil.
"No tenemos nada que ver con la violencia en Cachemira", aseguró en una rueda de prensa el ministro de Información, Sheikh Rashid Ahmed, en respuesta a las acusaciones indias que señalan como responsable del ataque al movimiento islámico Lashkar-e-Taiba, con base en la Cachemira paquistaní.
La Policía india abatió ayer a los dos presuntos atacantes, que se habían refugiado el viernes en un centro comercial tras disparar con granadas y ametralladoras contra un coche policial cerca de la casa del jefe de Gobierno de Jammu y Cachemira, Mufti Mohamed Sayed, en la capital del estado, Srinagar.
Una docena de grupos guerrilleros y terroristas musulmanes iniciaron en 1989 una lucha armada para conseguir la independencia o anexión a Pakistán de la parte de Cachemira controlada por la India, donde la inmensa mayoría de la población es musulmana.
Desde entonces, unas 40,000 personas han resultado muertas por la violencia en la zona según las autoridades indias, aunque los insurgentes elevan la cifra al doble.