Un asistente del príncipe Abdullah de Arabia Saudita negó ayer que el gobierno saudita haya enviado dinero a dos de los atacantes del 11 de septiembre del 2000 en Estados Unidos y aseguró que, por el contrario, su país estaba persiguiendo a la red Al Qaeda.
Adel al-Jubeir, asesor de política internacional del reino árabe, dijo a la cadena de televisión CNN desde Riyad que las autoridades sauditas habían colaborado estrechamente con la FBI en la investigación del supuesto financiamiento, desde que se conocieron las primeras versiones "hace siete u ocho meses".
Según fuentes estadounidenses, una investigación del Congreso sobre los ataques del 11 de septiembre cubrió el movimiento de dinero del gobierno saudita a dos de los atacantes, Khalid al-Mihdhar y Nawaf al-Hazmi.