Una niña de 12 años salvó la vida de buena parte de los habitantes del archipiélago Juan Fernández, a 600 kilómetros de la costa chilena, al alertar sobre las olas gigantes que devastaron las islas tras el terremoto.
La menor, llamada Martina Maturana, se enteró del fuerte sismo a través de su abuelo, residente en Valparaíso, y corrió hasta una céntrica plaza de Robinson Crusoe, la principal isla del archipiélago, e hizo sonar un gong, que es la alarma del pueblo para estos casos.
La señal despertó a varios lugareños, quienes también empezaron a tocar campanas y a huir hacia las alturas, minutos antes de que una ola gigante destruyera buena parte del territorio, donde por el momento se han registrado ocho víctimas fatales.