A sus 12 años y postrada en una cama de hospital, María Camila García, símbolo de la tragedia que vive Colombia, libra su propia guerra contra la muerte, tras ser rescatada el sábado luego de permanecer 16 horas entre los escombros del Club El Nogal.
Sin la mínima noción de lo que pasa a su alrededor, la niña se halla recluida en la unidad de cuidados intensivos de un centro médico de Bogotá, ajena a la terrible noticia de que sus padres y un hermano de tres años están entre los 32 muertos de la terrible noche del viernes, cuando un coche bomba hizo añicos ese exclusivo club social. Sólo su hermano mellizo sobrevivió.
Abatido, el capitán John Alexander Galindo, quien la rescató, escucha a la entrada del centro médico: "Vamos a proceder a amputarle la pierna, su estado neurológico es crítico y no sabemos si va a soportar". El doctor Jorge Ospina, el propio director del hospital, es el portador de las malas noticias; pero Galindo, no se deja abatir con tanta facilidad.
"Yo ya sé que existen los milagros. Ella lo es y yo le voy a enviar toda mi energía positiva para que logre vivir: María Camila, estoy contigo de corazón", dice Galindo.
El capitán Galindo hace un esfuerzo por recordarla y cuenta que lo primero que vio entre los destrozos fueron un par de ojos negros, entrecerrados y llorosos, iluminando un pequeño rostro cubierto de polvo.
Ante esta nueva tragedia, atribuida por las autoridades a la guerrilla de las FARC, Galindo reflexiona, pero sin guardar ningún rencor. "Así como hay gente que se prepara para la guerra, hay personas que nos preparamos para salvar vidas".