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Niños con discapacidades integran orquesta singular

La música ayuda a que trabajen a la par de quienes no tienen limitaciones, a mejorar su autoestima y alcanzar sus metas.


Adiferencia de los grupos corales tradicionales, sólo un segmento canta a viva voz, mientras que el resto exterioriza las melodías a través de señas y enternecedoras coreografías que realizan con sus manos cubiertas de guantes blancos.

Sus presentaciones en salas de conciertos en Venezuela y el mundo les han merecido numerosos elogios más allá de la condición de sus miembros.

La calidad de la música de estas orquestas y coros juveniles e infantiles de Venezuela hacen olvidar que son artistas con discapacidades: desde jóvenes invidentes y con retardo mental que tocan piano, trompetas y bongos, hasta niños con trastornos genéticos como el síndrome de Down, autistas y sordos.

 

"Son aplaudidos por el trabajo que vienen haciendo de calidad, por el trabajo profesional que vienen desarrollando y no por su discapacidad", dijo el profesor Johnny Gómez, fundador del programa de educación especial del afamado Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

Ese programa, conocido como "El Sistema" y que produjo músicos del nivel internacional como Gustavo Dudamel, incorporó también a niños discapacitados que trabajan a la par de niños sin limitaciones.

Dudamel "comenzó en estas instalaciones... él también ha apoyado mucho este programa", enfatizó Gómez.

 

Los maestros del programa dicen que la música ayuda a estos niños con discapacidad a mejorar su autoestima y alcanzar sus metas.

El lenguaje de señas es el instrumento principal de numerosos niños y jóvenes sordos del llamado coro de las Manos Blancas, un programa de educación especial, que como parte del sistema de orquestas juveniles e infantiles, tiene como filosofía la esperanza de proporcionar algún día a todos los niños venezolanos el acceso a educación musical de calidad.

"Doy gracias a Dios porque el tiempo ha permitido demostrar que una persona sorda puede hacer música", dijo la profesora Naybeth García, directora principal del Coro de las Manos Blancas, fundado en 1995 en la ciudad venezolana de Barquisimeto.

 

"A veces es muy difícil" aprender una obra que no puedes escuchar, dijo con ayuda de un intérprete Jessica Montes de Oca, joven estudiante de diseño gráfico de 24 años que comenzó en el coro a la edad de 12 años. Pero ensayan sin descanso hasta que "sale todo bien", agregó.

La unión de un coro tradicional, en el que también abundan discapacitados, acompañado de otro que se fundamenta en la producción gestual y la percepción visual del lenguaje de sordos ha merecido el reconocimiento internacional de destacadas personalidades, incluyendo al maestro sir Simon Rattle, director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, y Patricio Oirt, director del Coro de los Niños Cantores de Viena.

Coros que usan el lenguaje de señas existen en otras partes del mundo, pero lo que hace único el programa de educación especial de Venezuela es que tiene "cientos de estudiantes de música con discapacidad a través de todo el país y en todas las áreas" del quehacer musical, resaltó Nicolae Sarpe, un maestro italiano del violonchelo, que asistió una muestra del programa.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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