A caba de tener un bebé, pero antes ya había una engreída mascota en su casa, para la que será difícil verse destronada por esa nueva criatura.
Los niños y los perros conviven desde hace siglos, y no es habitual tener noticias de ataque, esto es suponiendo que estamos hablando de un perro sociable, educado, que es parte de la familia, y sin historial agresivo.
Es por ello, que si usted no ha sido madre antes de tener a la mascota, debe tener presente que hay ciertas razas -como los pitbull- que no son aptos para estar con niños.
Al convivir con perros y gatos, los niños tienen el sistema inmunológico más fuerte y son menos vulnerables a las alergias. Se sabe que el simple hecho de acariciar al animalito baja su tensión arterial, frecuencia respiratoria, latido cardiaco.
Definitivamente que criar a un niño en la compañía de un animal doméstico y que este crezca junto con la mascota puede ser maravilloso para sus hijos, pero es muy importante saber a qué atenerse, qué esperar y cómo actuar para que la convivencia entre el bebé y el can sea muy armoniosa.
Recomendaciones.
Los pediatras sostienen que por sentido común, nunca deje solo al bebé con el perro; debe observar la reacción de la mascota cuando el bebé llega a casa por primera vez, y enseñar al niño cuando ya esté dando pasos a no acercar su cara a la de la mascota.
No tocarle el rabo, y tampoco arrebatarle un hueso o un juguete y, sobre todo, no molestarlo cuando este está durmiendo. De esta manera se establecen las reglas para que su hijo, a medida que crezca, aprenda cómo se trata con respeto cualquier animal.
Es muy importante que la mascota acepte al nuevo integrante de la familia, y que no se sienta destronado, abandonado, por ese pequeño ser.
Tanto los veterinarios, como los entrenadores caninos y los etólogos, sugieren que antes de que el bebé llegue a casa, hacer que el perro huela alguna prenda usada por el recién nacido, como una frazada, una camisita, un pañal. De esta manera, el animal comienza a distinguir por el olfato al nuevo miembro de la familia.
Cuando el bebé llegue a casa, con mucha precaución, dejar que la mascota se acerque y olfatee sus piececitos.
Para el bien de la familia, inscriba a su mascota en un curso de obediencia, para que el entrenador inculque al animal las bases de la jerarquía familiar y refuerce su obediencia a recibir órdenes.