La Reina Isabel de Gran Bretaña obtuvo ayer una orden legal permanente que prohíbe a un periodista que se hizo pasar por sirviente real hacer más revelaciones sobre la vida en palacio.
El diario The Daily Mirror llegó a un acuerdo con la reina en el Tribunal Supremo y accedió a cumplir la orden de prohibición permanente, así como a pagar 42,500 dólares de los costos legales de la monarca.
El periódico llenó sus páginas la semana pasada con detalles de la vida en el palacio de Buckingham, basado en lo que le contó un "sirviente", que era en realidad su reportero encubierto, Ryan Parry.