AUNQUE ES UNO de los recursos naturales más abundantes y pareciera ser inagotable, su disposición ha disminuido por un importante volumen de población en América Latina.
El director del Centro del Agua del Trópico Húmedo de América Latina y el Caribe (CATHALAC), Emilio Sempris, afirmó que si bien el agua es abundante, su calidad no es la mejor.
Sempris aseguró que una gran cantidad del agua que se encuentra en ríos, quebradas, lagos y subterránea está sometida a altos grados de contaminación.
De acuerdo con el experto, las actividades agrícolas y de las industrias en las áreas urbanas, están causando un severo impacto en su calidad.
Planteó que la ganadería y la agricultura arrojan una gran cantidad de desechos en los cuerpos de agua locales y, en ocasiones, estos producen una contaminación paulatina que no es percibida.
"La manipulación y disposición incorrecta de fertilizantes, plaguicidas y otras sustancias, son un foco contaminante importante en el área rural", aseguró.
En las áreas urbanas los desechos humanos lanzados al mar, como en el caso de la bahía de Panamá, los plásticos y desechos químicos, son un gran problema, al que recién ahora prestan atención.
La deforestación y la quema, también se encargan de llevar una gran cantidad de contaminantes hacia los ríos, quebradas y lagos. Además, los depósitos sólidos y líquidos, procedentes de los humanos, son un factor negativo para las fuentes de agua.
El hidrólogo Marcelo De La Rosa, miembro de la empresa Louis Berger Group, sostuvo que si bien Panamá es rico en cantidad de agua, en el recurso hídrico, tiene una distribución pobre.
Planteó que el país no posee una política definida para la conservación de los recursos hídricos, salvo algunos esfuerzos aislados de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
"La planificación de los recursos hídricos hasta el momento se encuentra en una fase incipiente y se debe trabajar mucho en ello", estimó.
Las autoridades deben extremar los mecanismos de planificación para poder guardar agua y que ésta no se contamine, pero desafortunadamente aún no se hace mucho en este sentido, asegura.
Los esfuerzos para el manejo de los recursos hídricos deben enfocarse en el control de su cantidad y calidad.
Los proyectos que actualmente se analizan incluyen áreas como la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá. Darién, Coclé, Herrera, Los Santos, Veraguas, la comunidad de San Juan de Pequení y las áreas afectadas por las inundaciones en Darién, cuenca de los ríos Chucunaque y Tuquesa.
En América Latina y el Caribe hay 77 millones de personas sin acceso a agua potable; otros 219 millones son servidas por sistemas de suministro de agua intermitentes; 241 millones están conectados al sistema sanitario convencional de desagüe y 103 millones no tienen forma alguna de saneamiento.
Por parte de la iniciativa privada, Chusquines S.A., ha formulado un proyecto para utilizar el bambú con énfasis en la cuenca hidrográfica del río Pacora.
En las cuencas se está realizando un monitoreo para establecer las áreas que requieren atención urgente para su reforestación.
Un proyecto similar se desarrolla en la provincia del Darién, en donde se está aplicando la siembra de bambú para reforestar las cuencas de algunos ríos.
La inversión asciende a B/. 3.5 millones, que incluye la participación de las comunidades dentro de la cuenca.
Según miembros de CATHALAC, la solución de los problemas hídricos requiere un abordaje integral e interdisciplinario que evalúe cómo la población altera el funcionamiento y los recursos de un ecosistema dado.
Aquí se debe tomar en consideración la totalidad de los bienes y servicios, así cuantificar los beneficios que brinda un ecosistema dado y la interacción entre éstos. Además se ha propuesto establecer un gravamen por los servicios que dan las cuencas a la comunidad.
No hay políticas para conservación del agua
Es un recurso considerado abundante, pero cuya calidad, en ocasiones, no es óptima para el consumo humano, por su contaminación.