LA CONFERENCIA internacional en Roma sobre el conflicto en el Líbano concluyó con un consenso para pedir el fin de la violencia y el establecimiento de una fuerza de paz, pero no hubo unanimidad sobre un cese el fuego inmediato ni sobre los detalles de la proyectada fuerza.
La secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, bajo presiones para que inste a Israel a suspender su ofensiva de dos semanas en el Líbano, sostuvo que cualquier cese al fuego debe ser "sostenible" y "no se debe regresar al status quo ante".
Las declaraciones de Rice sugirieron que Estados Unidos sigue apoyando la posición de Israel de la ofensiva debe terminar sólo cuando la milicia de Hizbulá sea desarmada o alejada de su frontera.
Esa posición ha distanciado a Estados Unidos y a Gran Bretaña de los otros participantes en la conferencia de Roma que apoyan esos objetivos pero desean que Israel suspenda primero su devastadora ofensiva.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, emitió un dramático llamado a la paz en la conferencia de Roma, dijo que la reunión logró "algún progreso", pero suplicó a los líderes mundiales que mantengan el empeño por conseguir un inmediato cese al fuego.
Siniora dijo que la violencia había puesto "de rodillas" a su país, todavía en reconstrucción desde la guerra de 1975-1990.
Reconoció que la ofensiva israelí fue desatada por la incursión de Hizbulá a través de la "línea azul", la frontera reconocida por la ONU.
La conferencia de Roma parece haber formalizado las numerosas propuestas para establecer una nueva fuerza multinacional en el sur del Líbano, con más eficacia que la operación actual de la UNIFIL, la cual lleva tres décadas incapaz de impedir hostilidades.
"Lo que acordamos es que debe haber una fuerza internacional bajo un mandato de la ONU que tenga una fuerte y robusta capacidad de ayudar a generar la paz, para que sigan adelante con los esfuerzos humanitarios y a poner un fin a la violencia", dijo Rice.
El viceprimer ministro israelí, Simón Peres, considera que ha sido "un error" que los organizadores de la Conferencia internacional de Roma sobre Líbano no hayan invitado a su país.
La afirmación de Peres aparece en el rotativo francés "Libération".
"Yo no entiendo (por qué Israel fue invitado a Roma), debe haber sido una presión de los árabes", declaró Peres.
Según el político judío, "todos los que nos critican hoy y dicen que nuestra respuesta es desproporcionada deberían decirnos qué debemos hacer cuando miles de cohetes son disparados sobre nuestro país".
El embajador sirio en la ONU, Bashar Jaafari, se quejó de que no se invitara a su país a la conferencia de Roma y consideró que cualquier solución a la crisis se debe consultar a los países de la región.
"¿Cómo el destino y la nueva configuración del mapa de la región se puede decidir sin consultar a los países del área?, se preguntó Jaafari.
"En la conferencia de Roma, Siria no estaba y otros países que deberían haber estado, tampoco. Todos deberíamos consultarnos con todos", agregó.
Sólo participaron en la conferencia Egipto y Arabia Saudí.
Al menos nueve soldados israelíes murieron en los feroces combates que tuvieron lugar en el sur del Líbano, confirmaron fuentes militares.
"Ha sido una lucha cuerpo a cuerpo, los terroristas nos sorprendieron al salir el sol y el combate fue muy duro", relató el sargento Ran Boné, de 19 años, en los pasillos del hospital.
No hubo consenso en Roma
Un edificio en la ciudad meridional de Tiro fue destruido por misiles israelíes, además de otros puntos cruciales.