LÍDERES DE la Unión Europea se reunieron con dirigentes de China ayer pero advirtieron que no levantarán su embargo de armas a Pekín hasta que no mejore su respeto a los derechos humanos.
Los diplomáticos firmaron una declaración en la que se comprometen a luchar para evitar la proliferación de armas de destrucción masiva al mantenerlas fuera del alcance de terroristas y gobiernos deshonestos.
La UE impuso el embargo a la venta de armas a China después de que en 1989 Pekín reprimió a los manifestantes que exigían democracia en la Plaza Tiananmen.
El documento llama también la atención acerca del costo indirecto del hambre en la productividad y la incidencia en la pérdida de posibles ingresos.
Según la FAO en el 2002 el número de hambrientos en el mundo era de 852 millones, cifra superior en 18 millones a la que se registraba a mediados de los años 90.
Los datos no son halagüeños por lo que el objetivo internacional de reducir a la mitad el número de hambrientos en el mundo en el 2015 se presenta difícil.
La FAO aboga por intervenciones destinadas a mejorar la disponibilidad de alimentos y los ingresos de la población pobre, de manera que se refuercen sus actividades productivas. Recomienda que los países adopten programas a gran escala para promover principalmente la agricultura y el desarrollo rural, de los que dependen los medios de subsistencia de la mayoría de las personas pobres. El informe alude a la situación concreta de varios países latinoamericanos que han reducido su porcentaje de hambrientos por lo menos un 25% y que son Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador y Uruguay.