Luciani, quien participaba en el foro sobre las reformas a la institución, que él dirige, consideró como "impresionante" la manera cómo la CSS le brinda atención a los pacientes diabéticos, a los que sufren insuficiencia renal, y a otros con enfermedades crónicas como el VIH, con un personal altamente preparado.
Calificó como lamentable que, de tiempo en tiempo, cuando falta algún medicamento, surjan las reacciones adversas, lo que es desafortunado porque no se reconoce el esfuerzo institucional que se hace cada día para que tengan la mejor atención.
Manifestó sus esperanzas de que cada vez que la Caja de Seguro Social resuelva sus problemas hicieran el reconocimiento por el esfuerzo que hacen con los recursos de todos los asegurados para atender sus problemas de enfermedades crónicas con una atención de carácter humano.
El doctor Raúl Chavarría, de la Asociación Médica Nacional, opinó que el seguro social está amarrado con empresas privadas y no puede comprar por fuera.
De ahí vienen las impugnaciones, retrasos en la entrega, todo lo cual está contemplado en la Ley Uno de Medicamentos (Ley Balbina) que aunque aprobada no se cumple en un 100 por ciento.
Para Chavarría, una solución sería contabilizar los recursos en cuanto a medicamentos para mejorar este servicio. El ministro de Salud, Camilo Alleyne, no quiso hablar del tema
Mientras tanto, los diabéticos asegurados siguen esperando una explicación sobre la falta de sus medicamentos porque no es sólo la insulina lenta, que al parecer ha sido descontinuada por los laboratorios fabricantes, y ni siquiera está a la venta en las farmacias comerciales.
También falta la metformina, una de las tabletas que muchos diabéticos deben ingerir hasta tres veces al día y cuyo costo por unidad es de 29 centésimos cada una, mientras que la insulina lenta varía entre B/ 16.00 a B/ 18.00.
En Latinoamérica alrededor de 15 millones de personas padecen diabetes y se proyecta que para el 2010, la cifra ascienda a 20 millones. En Panamá no hay un estudio de prevalencia, pero la cifra es alta.
La mitad de las personas que tienen diabetes no lo saben. Es decir no están recibiendo tratamiento adecuado y pueden desarrollar complicaciones.