La alarma pública y conmoción política que provocó en Chile el descubrimiento de una supuesta red de pederastia encabezada por un conocido empresario obligó a los tribunales a nombrar ayer un juez especial para que investigue el caso.
La Policía arrestó hace dos semanas al propietario de un lujoso gimnasio de Santiago, Claudio Spiniak, acusado de organizar orgías en las que se violaban, filmaban y fotografiaban a menores por un poco de dinero para, supuestamente, vender estas imágenes en el mercado ilegal de la pornografía infantil.
“Hemos resuelto designar un ministro en visita para el caso (...) por la conmoción pública que han generado los hechos”, aseguró el presidente de la Corte de Apelaciones, Alfredo Pfeiffer.
El juez designado es el magistrado Daniel Calvo, quien al mismo tiempo debe continuar tramitando cerca de 60 causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
Pero el caso no se ha quedado sólo en el ámbito de la justicia.
La diputada derechista Pía Guzmán desató una tempestad política el viernes al denunciar que tres parlamentarios, dos de su mismo sector y uno del partido oficialista Democracia Cristiana (DC), pertenecerían al círculo íntimo de Spiniak y habrían participado en sus fiestas.