El Tribunal Supremo de Corea del Norte condenó ayer al estadounidense Mathew Miller a seis años de trabajos forzados, tras declararlo culpable de entrar en el país de forma ilegal a fin de cometer actos de espionaje.
En un juicio que duró 90 minutos, el tribunal dijo que Miller -de 24 años y procedente de Bakersfield, California- rompió su visado en el aeropuerto de Pionyang cuando entró en el país el 10 de abril y admitió tener la “loca ambición” de experimentar la vida de prisión para poder investigar en secreto la situación de derechos humanos en Corea del Norte.
Miller, que lucía delgado y pálido durante el juicio y estaba vestido enteramente de negro, es uno de tres estadounidenses detenidos en Corea del Norte.
Sin mostrar emociones durante los procedimientos, Miller renunció al derecho a disponer de un abogado. Antes del veredicto, se creía que Miller había pedido asilo al llegar a Corea del Norte. Durante el juicio, la acusación señaló que se trataba de una treta y que el estadounidense también había alegado poseer información secreta en su iPad sobre el Ejército estadounidense en Corea del Sur.