Corea del Norte rechazó ayer el plan del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para debatir el estancamiento diplomático por su presunto desarrollo de armas nucleares, calificándolo como un preludio a la guerra. Mientras tanto, las autoridades surcoreanas dijeron que era improbable que esta semana los gobiernos de ambas Coreas se reúnan para conversar según estaba programado.
Seúl buscaba utilizar la reunión para intentar convencer a su vecino comunista de que renuncie a sus ambiciones nucleares. El Consejo de Seguridad analizará el miércoles el programa nuclear de Norcorea, y Pyongyang ha dicho que cualquier sanción que se le imponga equivaldrá a una declaración de guerra.
Las conversaciones en la ONU son un grave acto de provocación que busca destruir todo el esfuerzo para el diálogo, y agravar la situación en la península coreana, dijo un portavoz de la cancillería de Norcorea, según la agencia noticiosa estatal KCNA. Washington se ha negado, afirmando que la crisis requiere una solución multilateral.