La operadora de la central nuclear de Fukushima dijo que 300 toneladas de agua muy radiactiva se han fugado de un tanque, lo que supone un problema adicional para contener el gran volumen de líquido contaminado que se acumula a diario en la planta.
A última hora del lunes, operarios de la planta hallaron unos charcos de agua contaminada junto a los tanques que se usan para almacenar el líquido empleado como refrigerante para los reactores de la planta.
Aunque en un principio se pensó en una fuga de unos 120 litros, representantes de Tokyo Electric Power (Tepco), dueña de la planta, explicaron que la filtración es mucho mayor y equivale a unas tres toneladas, cantidad que podría aumentar en las próximas horas, ya que la fuga aún no se ha sellado.
La empresa calculó el volumen de agua filtrada, tras detectar que el nivel de la misma dentro de uno de los tanques había descendido ayer tres metros con respecto a la víspera.
Suposición
Sin embargo, aún no ha logrado establecer si la filtración se produce en el propio tanque o en conducciones emparejadas al mismo.
La eléctrica también admitió que en el agua vertida ha detectado materiales, como el estroncio-90, que emiten radiación beta, con una lectura extremadamente alta de 80 millones de becquereles por litro.
Aunque la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) ha mostrado su preocupación porque el agua haya podido llegar hasta el océano a través de un sumidero cercano, Tepco ha asegurado que al analizar el desagüe no ha detectado niveles de radiación que indiquen que el líquido ha fluido por ahí.
No obstante, la operadora se comprometió a seguir investigando, tal y como aseguró su portavoz, Masayuki Ono, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo.
La central cuenta con capacidad para acumular en cerca de 1,000 tanques al menos unas 300,000 toneladas del agua que hace circular por el circuito de refrigeración empleado para mantener fríos los reactores nucleares.