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Nueva generación de narcos


Una nueva generación de capos de la droga ha emergido en Colombia y está conformada por traficantes que se mantienen en las sombras, buscan sólo ganancias en vez de propiedades y evitan los excesos de las generaciones previas de barones del narcotráfico, afirmó un alto oficial de inteligencia.
Básicamente, ellos están dedicados a las inversiones a largo plazo en el sistema financiero internacional, son realmente unos expertos en marketing"", dijo el martes en una entrevista con la AP el comandante de la Policía Judicial, coronel Oscar Naranjo.
Las generaciones previas de traficantes llevaban un estilo ostentoso y algunos, como Pablo Escobar, incluso incursionaron en la política, lo que ayudó a levantar su perfil y llamó la atención de las agencias de seguridad.
Naranjo, unos de los oficiales más respetados de la fuerza pública y quien trabaja de forma cercana con agentes antidrogas estadounidenses, aseguró que el desarrollo del narcotráfico en Colombia --el principal productor mundial de cocaína--, se puede dividir en generaciones.
La primera generación, que se ubica entre las décadas de los años setenta y ochenta, envió toneladas de marihuana desde las montañas del norte de Colombia a los Estados Unidos, época que se conoció como "la bonanza marimbera"".
Luego vino la segunda generación en la década de los años ochenta, cuando Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, cabezas visibles del cartel de Medellín, incursionaron en el tráfico de cocaína hacia territorio estadounidense.
Este cartel basó su poder en el uso de la fuerza y desató una sangrienta campaña terrorista con bombas y asesinatos para bloquear las extradiciones a Estados Unidos. El cartel se derrumbó con la muerte de Escobar en 1993, quien falleció en un enfrentamiento con la policía.
Después siguió la tercera generación liderada por el cartel de Cali de los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, que era más sofisticado"" y optó por corromper a los políticos para evitar la persecución judicial, en vez de usar la fuerza.
Los tentáculos del cartel incluso podrían haber llegado al presidente Ernesto Samper (1994-1998), a quien se le acusó de recibir dinero de los narcos para su campaña. Samper fue declarado inocente por el Congreso y los Rodríguez Orejuela capturados en 1995.
Ahora, aparte de las guerrillas izquierdistas, los paramilitares de extrema derecha y el cartel del Norte del Valle -una derivación del cartel de Cali-, una cuarta generación de traficantes ha emergido.
En Colombia, estamos enfrentando una cuarta generación de narcotraficantes, que quieren ser invisibles"", dijo Naranjo en una entrevista con la AP.
"La gente no conoce los nombres de los nuevos grandes capos"", agregó el oficial, que vestía traje.
Estos nuevos traficantes son difíciles de identificar, ya que a diferencia de sus predecesores no supervisan ni están a cargo de la producción directa de cocaína.
Por el contrario, estos nuevos narcos simplemente compran la cocaína y la heroína a los grupos rebeldes y paramilitares, que durante años han instalado grandes y bien protegidos laboratorios para la producción de drogas en lo profundo de las selvas.
  • Antes los traficantes se agrupaban en torno a los pocos capos que existían, como Escobar, hoy el negocio se volcó al libre mercado, donde abundan los subcontratistas.

  • Los interesados en el tráfico pueden negociar con varios grupos para comprar cocaína y heroína y entonces por separado acuerdan el envío de los cargamentos, en particular a México para luego ser derivados a Estados Unidos.

  • Esta nueva forma de hacer negocios ha convertido a los narcotraficantes mexicanos, que tradicionalmente permanecían en casa a la espera que sus pares colombianos les enviaran los pedidos, en hombres de negocios viajeros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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