El Gobierno británico impondrá condenas de cárcel a los responsables de los matrimonios forzosos, en general los padres de las víctimas, para acabar con lo que considera una forma de "esclavitud".
El primer ministro británico, David Cameron, dio a conocer su plan para ilegalizar esta práctica, que afecta a unas 8000 personas al año en el Reino Unido y que se da, sobre todo, en comunidades de origen paquistaní.
Los relatos escalofriantes de jóvenes, incluso de niñas, obligadas a casarse en contra de su voluntad y llevadas a otros países a contraer matrimonio, han hecho que el Gobierno tome cartas sobre el asunto para penalizar este tipo de uniones.
El plan divulgado tendrá forma de proyecto de ley a finales de este año o principios de 2013, cuando está previsto que sea presentado ante el Parlamento de Westminster, según indicó una portavoz del Ministerio británico de Interior.
El Gobierno no adelantó cuál será la pena de cárcel que se impondrá, pero la legislación diferenciará el matrimonio forzado del concertado, cuando dos familias arreglan la boda de sus hijos y estos aceptan la unión por razones culturales.
La legislación, de ser aprobada, se aplicará en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, ya que Escocia tiene ya una ley de este tipo que penaliza con hasta dos años de cárcel a quien obligue a una persona a casarse con otra en contra de su voluntad.
Cameron advirtió de que los responsables de los matrimonios forzosos -en general padres o hermanos- afrontarán "penas muy duras" porque se trata de un "delito" y una forma de "esclavitud".