Tras la sangrienta balacera entre policías y campesinos que dejó seis agentes y nueve labriegos muertos, asumieron sus cargos el nuevo ministro del Interior y el jefe de la Policía paraguaya con el objetivo de restablecer la seguridad en el distrito de Curuguaty, al noreste de la capital.
La refriega con armas de fuego en una reserva forestal en las afueras de Curuguaty, a casi 400 kilómetros de Asunción, duró ocho horas.
Los incidentes se produjeron cuando la policía, cumpliendo una orden judicial, intentó desalojar a los aproximadamente 150 campesinos que invadían el predio para luego solicitar su expropiación.
El presidente Fernando Lugo designó al ex fiscal general del Estado Rubén Candia como nuevo ministro del Interior y al comisario Arnaldo Sanabria en la jefatura de la policía nacional, en reemplazo de los destituidos Carlos Filizzola y comisario Paulino Rojas, respectivamente.
La designación de Sanabria generó fuertes críticas de los medios locales porque fue quien dirigió el viernes el cruento operativo de desalojo.
Además, el exfiscal Eduardo Petta recordó que ordenó su detención en 2002 al sorprenderlo vestido de civil en una acción aparentemente ilegal de tráfico aéreo de cigarrillos y armas de fuego hacia Argentina. “Lastimosamente Sanabria quedó impune por un tecnicismo judicial que atacó la forma del expediente y no el fondo del presunto hecho punible”, señaló el exagente del Ministerio Público.