Un nuevo escándalo por supuesta malversación de fondos públicos amenaza propagarse en el entorno del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y será ventilado por la oposición a partir de mañana, según la prensa brasileña.
Se trata del uso extendido de tarjetas de crédito corporativas para gastos personales diversos y no vinculados con el trabajo de decenas de colaboradores del Gobierno y familiares del presidente.
Según publica el diario Folha de Sao Paulo, por lo menos dos encargados de la seguridad de Lula gastaron en los últimos tres años 149,000 reales ($85,600) con tarjetas del Gobierno Federal en restaurantes, instalación de un gimnasio particular y materiales de construcción, electrónicos, artesanía, ropas y artículos deportivos.