El Gobierno de Perú ratificó ayer el descubrimiento de una red de espionaje en la que están implicados militares peruanos y ciudadanos chilenos, y quedó a la espera del regreso del presidente Alan García desde Singapur, para anunciar su posición oficial sobre el tema.
En declaraciones a medios chilenos, el ministro de Defensa de Perú, Rafael Rey, recalcó que el caso de espionaje, supuestamente financiado por Chile, está confirmado.
"Efectivamente se trata de un hecho de espionaje financiado por Chile aparentemente, según la declaración de el mismo (el implicado Víctor Ariza Mendoza)", indicó Rey.
El suboficial, de 45 años, hizo en los últimos años "viajes triangulados" a Argentina y Chile para entregar esa información, según un reporte migratorio publicado ayer por el diario El Comercio.
Aunque Ariza ya aceptó su responsabilidad, los investigadores peruanos tratan de determinar la cantidad exacta de información que supuestamente entregó, entre la que se menciona un plan institucional de la FAP hasta 2021, año del bicentenario de la independencia peruana.
En este plan se señalan las necesidades y proyecciones de la fuerza aérea en cuanto a personal, aeronaves, aspectos administrativos e instrucciones, según la publicación.
El suboficial también habría entregado listas con las identidades de los alumnos de la Escuela de Inteligencia de la FAP y algunos documentos vinculados con la demanda por límites marítimos presentada por Perú contra Chile ante la Corte de Justicia de La Haya, aunque esta información no ha sido confirmada.
Los investigadores peruanos tratan de determinar, además, si el suboficial entregó los códigos secretos de comunicación de las embajadas peruanas.
Los medios locales aseguraron, además, que el suboficial pudo contar con el apoyo de su pareja, una policía en actividad, quien supuestamente le ayudaba a preparar la información y recogía los pagos que le entregaban.
Luego de que el militar confesara su culpa, un juez de Lima ordenó su detención