Está indicado para eliminar residuos de agua después de la ducha, baño en el mar o piscina, para equilibrar la presión auricular después de viajar en avión, estancias en altas montañas, o inmersión submarina.
Yeni Calderón, promotora del producto, indicó que se enciende el cono, con un cerillo, en la parte superior, luego se apoya la cabeza sobre una mesa y se introduce en el orificio del oído, sosteniéndolo con la mano durante el tratamiento.
El humo que baja hacia el canal auditivo derrite la cera, y el que sube la va recopilando, explica.
La cera que sale es la que hay en exceso, y no la que el oído necesita. Algunas personas que lo han usado dijeron que experimentaron una sensación de tranquilidad y bienestar.
Orlando Sousa, especialista en Otorrinolaringología de la Clínica Preciado, acotó que no conoce el producto, por lo que no puede hablar sobre su uso.
El tratamiento demora cinco minutos, requiere de un especialista para su aplicación y se recomienda hacerlo en los dos oídos en la misma sesión, cada dos meses.
No se recomienda a personas con infecciones, irritación, enfermedades o perforaciones de los oídos.
Se distribuye en Bolivia, Costa Rica y Colombia.