Bioingenieros de la Universidad de California han desarrollado un sensor de glucosa que se implanta en el cuerpo y podría sustituir los pinchazos en los dedos que deben infligirse, diariamente, a millones de personas con diabetes.
De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades, hay en EE.UU. casi 27 millones de personas a las cuales se les ha diagnosticado diabetes, y otros 6 millones que podrían sufrir el mal sin tener diagnóstico. Otros 57 millones de personas tienen una condición prediabética.
Para controlar los niveles de glucosa en su sangre, los pacientes con diabetes deben extraerse varias veces, por día, una gota de sangre que se impregna en un material reactivo.
El nuevo sistema podría ayudar también a las más de 800.000 personas que usan bombas externas de insulina.
Los científicos han probado, durante un año, con animales de laboratorio, un sensor de glucosa que se implanta y un sistema de telemetría que controla continuamente la glucosa en la sangre y transmite la información a un receptor externo.
El aparato todavía no se ha probado en seres humanos.