Los 87,000 millones de dólares adicionales solicitados por el presidente George W. Bush para Irak revela que Washington antes de la guerra los costos de la campaña guerra y tuvo un optimismo exagerado sobre los ingresos del petróleo iraquí.
La amplitud de los fondos suplementarios solicitados muestra que la Casa Blanca cometió "un error gigantesco de evaluación" de las necesidades de Irak tras el fin de los principales combates, estimó ayer el representante David Obey, miembro demócrata de la Comisión de las atribuciones presupuestarias del Congreso.
"Los estadounidenses quieren conocer los planes de la administración (Bush) para Irak y cómo ésta prevé internacionalizar la reconstrucción y la pacificación del país" para que Estados Unidos no sea el único país a cargo de los gastos, expresó Obey a la red CNN.
Por otra parte, recordó que el Congreso ya votó acerca de 70,000 millones de dólares para Irak a comienzos de este año.
La mayor parte de los 87,000 millones de dólares pedidos por Bush será destinado a financiar las operaciones armadas y de búsqueda de información en Irak, dijo la Casa Blanca ayer.
Un gran número de diputados del Congreso estadounidense, tanto de la minoría demócrata como de la mayoría republicana, expresó estos últimos meses sus frustraciones y sus crecientes críticas respecto a la confusión entre el Pentágono y la oficina de presupuesto de la Casa Blanca sobre los planes del gobierno para Irak.
"No parecemos seguros de nosotros respecto a la orientación que hay que tomar en Irak", había declarado a fines de julio el influyente presidente de la Comisión de Relaciones exteriores del Senado, el republicano Richard Lugar.
No obstante, "aún no tenemos un plan global que determine los medios para movilizar los recursos financieros suficientes para cubrir el costo de las operaciones en Irak y optimizarlos", lamentó.
Esas sospechas fueron reforzadas por las estimaciones de costos muy distintos anunciadas por altos funcionarios de la administración Bush desde fines del año pasado, cuando el Congreso debatía una resolución que diera al presidente Bush luz verde para atacar Irak.
Por su parte, Lawrence Lindsey, el ex jefe de los consejeros económicos de Bush había evaluado los costos entre 100,000 y 200,000 millones de dólares mientras que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, hablaba de menos de 50,000 millones.