Al menos 300 personas han fallecido en los seis estados del sur de EE.UU. azotados por la tormenta de lluvias y tornados de los últimos días, y que ha sido la más devastadora en décadas, según informaron las autoridades.
Las tormentas y tornados, que arrasaron barrios enteros, dejaron más de un millón de hogares y negocios sin energía eléctrica entre el martes y el miércoles.

Los informes de las autoridades dan cuenta de momento, además de los 213 muertos de Alabama, de 34 en Tennessee, 32 en Mississippi, 15 en Georgia, cinco en Virginia y uno en Arkansas, en lo que supone una de las mayores catástrofes naturales desde el huracán “Katrina”.
El gobernador de Alabama, Robert Bentley, ordenó la movilización de 2,000 soldados de la Guardia Nacional para las tareas de vigilancia, socorro y limpieza, y las autoridades de gestión de emergencias han desplazado 35 equipos de socorro a la ciudad de Tuscaloosa.

El alcalde de Tuscaloosa, Walter Maddox, señaló que se han confirmado allí por lo menos 38 muertes atribuidas a las tormentas.
En Tennessee, las autoridades advirtieron a los conductores de vehículos que no entren a Alabama sin llenar antes los tanques de combustible, ya que los apagones y la destrucción han dejado sin servicio las estaciones de gasolina.
Visita.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quedó asombrado al comprobar la “devastación” causada por una serie de tornados en el sur de su país.
“Nunca he visto una devastación como ésta”, dijo Obama durante su visita a Alabama, el más afectado de los seis estados azotados por la tormenta de lluvias y tornados de los últimos días, que ha sido la más devastadora en décadas, según las autoridades.
En una breve declaración a los medios, Obama aseguró que va a hacer todo lo que pueda por facilitar la reconstrucción, además de prometer “la máxima ayuda del Gobierno Federal”.
Tras su llegada a Alabama, donde tiene previsto reunirse con los responsables de los equipos de emergencia y las autoridades estatales, Barack Obama visitó la ciudad universitaria de Tuscaloosa, donde se estiama que hubo 40 víctimas.