OAXACA continua paralizada y sumida en la incertidumbre pese a la intervención de la policía en el centro de la ciudad, contrarrestada por los sectores alzados con nuevas marchas que amenazan con mantener hasta que renuncie el gobernador de este estado mexicano, Ulises Ruiz.
La capital de uno de los estados más pobres de México amaneció con la resaca lógica después de tres días de mucha tensión, sumados a la ya acumulada por los cinco meses que dura el conflicto, originado por una huelga del magisterio que ha derivado en un levantamiento popular de mayor envergadura y ha causado 10 muertos confirmados.
En las calles del centro y del extrarradio son todavía visibles las secuelas de la operación ejecutada el domingo por la policía federal, en respuesta a la escalada de violencia que el viernes causó cuatro muertos, entre ellos un periodista estadounidense.
Aunque el ministerio del Interior dice que en el operativo no hubo víctimas, los alzados aseguran que hubo tres muertes, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dice que dos y el portavoz presidencial, Rubén Aguilar, afirma que uno, pero que se trató de un joven que murió cuando manipulaba un petardo.
Algunas de las 12, 000 escuelas del estado mexicano de Oaxaca reanudaron sus clases como habían acordado el Gobierno federal y el Sindicato de Maestros, informaron fuentes de este último organismo.
Entre las que no regresaron destacan las de la capital del estado, la ciudad de Oaxaca, donde la Policía Federal Preventiva (PFP) lanzó el domingo un operativo para recuperar el control del centro histórico, tomado desde hace cinco meses por opositores al gobernador estatal, Ulises Ruíz.
A Estados Unidos le preocupa la violencia en Oaxaca (México), que ha dejado entre otras muertes, la de un ciudadano norteamericano, pero le corresponde al Gobierno de México solucionar el problema, dijo el Departamento de Estado.
"Siempre que hay violencia que resulta en la muerte de un ciudadano, tanto si es estadounidense como de otro país, es una fuente de preocupación", manifestó el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
No obstante, el funcionario recalcó que la resolución del conflicto "es algo que es realmente responsabilidad del Gobierno mexicano".
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó de manera enérgica el asesinato del periodista estadounidense Bradley Ronald Will en Oaxaca, México, quien cubría las protestas sociales en ese estado.
"Condenamos el asesinato del periodista. Demandamos a las autoridades federales que asuman la responsabilidad de las investigaciones hasta dar con los responsables del crimen", dijo el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Gonzalo Marroquín.
Oaxaca paralizada y con varias marchas
Desde mayo pasado se vive un conflicto social, que se originó con una huelga de educadores.