El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acude a la VII Cumbre de las Américas para consolidar, más con gestos que con anuncios concretos, el histórico acercamiento hacia Cuba, elogiado por todo el continente, pero cuestionado en su país por políticos tanto republicanos como de su partido.
No obstante, las tensiones con Caracas, exacerbadas por la "emergencia nacional" declarada por Obama por la "amenaza" que, a su juicio, supone la situación en Venezuela para la seguridad de su país, pueden hacer que la cumbre no sea un camino de rosas para el presidente estadounidense.
En cualquier caso, "en términos simbólicos", la cumbre que acogerá Panamá la semana próxima "es muy importante", dado que marcará "el fin definitivo de la guerra fría entre Estados Unidos y el resto del hemisferio", explicó Cynthia Arnson, directora del programa de Latinoamérica en el Centro Woodrow Wilson.
Arnson cree que, más allá de saludarse como lo hicieron en Sudáfrica durante el funeral del expresidente Nelson Mandela, Obama y el mandatario cubano, Raúl Castro, hablarán durante la cumbre, aunque sea "muy informalmente".
Momento crucial
"Sin duda, habrá un apretón de manos entre Obama y Castro en la cumbre", vaticinó Harold Trinkunas, director de la Iniciativa para América Latina del Instituto Brookings, al anotar que ese gesto sería interpretado por los observadores externos como una prueba del "éxito" del encuentro continental.
En la misma línea, Roberto Izurieta, profesor de la Universidad George Washington, dijo que espera un "saludo cordial" entre Obama y Castro, y esa "será la foto de la cumbre".
Si los analistas coinciden en que es muy probable ese primer cara a cara entre Obama y Castro, tras la conversación telefónica que mantuvieron en diciembre previa al anuncio histórico del acercamiento bilateral, también se muestran bastante cautos en cuanto a las medidas concretas que pueden salir de la cumbre.
Lento avance
Obviamente, Cuba está interesada en proceder hacia la normalización, pero "más lentamente de lo que a Estados Unidos le gustaría", aseguró Trinkunas.
A su juicio, la salida de Cuba de la lista de países a los que Estados Unidos considera patrocinadores del terrorismo "sería un paso importante" hacia la apertura de las embajadas en Washington y La Habana.
El proceso de retirada de Cuba de esa lista requiere de una notificación formal de Obama al Congreso estadounidense, que tiene desde entonces 45 días para estudiarla, por lo que "parece poco probable" un anuncio de apertura de embajadas antes o durante la cumbre, a menos que haya algún "avance inesperado" en las actuales negociaciones, según Trinkunas.
Arnson también considera "improbable" un inminente anuncio sobre la apertura de embajadas, debido a que quedan varios temas "espinosos" por resolver, como las cifras de personal en cada legación, la movilidad de los diplomáticos estadounidenses en la isla o el acceso bancario de la representación cubana en Estados Unidos.
Región atractiva, principalmente para los turistas norteamericanos
Entre enero y diciembre de 2014, el transporte de pasajeros aéreos en el aeropuerto internacional Enrique Malek, de la provincia chiricana, alcanzó un total de 149,724 viajeros, según informó el Aeropuerto Internacional de Tocumen. La directora de ATP, regional de Chiriquí, Libertad Arosemena, indicó que las playas del golfo de Chiríquí están siendo muy concurridas por turistas de distintas nacionalidades, como holandeses, alemanes, mexicanos, brasileños. La tendencia del turismo en la región se dirige para el área de Boca Chica, una isla con una inversión hotelera de lujo en el golfo. Además de las playas, Chiriquí cuenta con atractivos tales como los senderos para observación de aves, escaladas al Volcán Barú, ya sea ingresando por Boquete o por el poblado de Volcán; fincas de cafetales donde se siembra toda variedad de este grano y mucho más.