El presidente de EE.UU., Barack Obama, celebró sus 50 cumpleaños con una agenda más relajada de lo habitual y la sensación de calma que llega después de la tormenta, la de la crisis de deuda que el país logró capear esta semana.
Un día en la Casa Blanca y sin actos públicos fue el programado para Obama tras la concurrida celebración que protagonizó en Chicago, y que le sirvió para volver la vista hacia su estrategia de campaña una vez eludida la suspensión de pagos.