El presidente de EE.UU., Barack Obama, ofreció hoy un "buen discurso" político sobre la urgencia de recabar apoyo republicano para la reforma migratoria, pero también debe pasar de las palabras a los hechos, dijeron expertos y activistas.
Durante el discurso en la American University -el primero sobre la reforma migratoria-, Obama dejó el balón en el tejado de los republicanos, quienes siguen insistiendo en que primero se debe aumentar la vigilancia en la frontera con México.
De hecho, por ahora no hay ni un sólo republicano que apoye un proyecto para la legalización de los doce millones de inmigrantes indocumentados en EE.UU.
No es la primera vez que Obama afirma su compromiso con la reforma, pero en esta ocasión, ante líderes religiosos, empresariales y sindicales y algunos miembros del Congreso, lo hizo en unos momentos en que ha bajado su apoyo entre los hispanos y grupos defensores de los inmigrantes exigen resultados tangibles.
Durante una rueda de prensa frente a la Casa Blanca, líderes religiosos presentaron una "carta abierta" a Obama en la que le instaron a que haga de la reforma migratoria "una prioridad en los próximos meses, utilizando todas las herramientas disponibles" del Ejecutivo.
"También le pedimos que convoque una cumbre bipartidista sobre una reforma migratoria integral. Creemos que esta cumbre es necesaria para que los legisladores discutan sus puntos de vista", indicó el documento, firmado por cerca de 600 líderes religiosos de 40 estados.
Los religiosos anunciaron una movilización nacional durante todo el mes de julio para presionar al Congreso a que apruebe la reforma.
"Aplaudimos el coraje de Obama pero, a fin de cuentas, las palabras no serán suficientes", dijo Lisa Sharon Harper, directora ejecutiva del grupo New York Faith and Justice.
Harper denunció que la Ley SB1070 de Arizona, que criminaliza la presencia ilegal en ese estado, "legalizará la discriminación racial".
El reverendo Gary Wiley, pastor de la Iglesia Trinity Grace de Nueva York, subrayó que sólo una reforma sería la respuesta correcta a la situación actual.
Estos líderes se reunieron con funcionarios de alto rango de la Casa Blanca durante la tarde, para continuar exponiendo la urgencia de la reforma.
Según Marc Rosenblum, analista del Instituto para Política Migratoria (MIP), el discurso de Obama pretende cambiar la dinámica del debate migratorio, pero su verdadero impacto se verá conforme se acerquen los comicios legislativos del próximo 2 de noviembre.
Obama "le estaba hablando a dos audiencias: al público estadounidense, sobre la urgencia de la reforma, y a los republicanos, para presionarlos a que se sumen a estos esfuerzos... habrá que esperar a ver su resultado", dijo a Efe.
"En tres o seis meses se sabrá si este discurso marcó el comienzo de una férrea campaña para impulsar la campaña, o si fue sólo para aplacar la frustración de los hispanos antes de las elecciones", observó Rosenblum.
Mientras, grupos defensores de los inmigrantes, entre ellos el Consejo Nacional de La Raza (NCLR) y el Centro Nacional para Leyes de Inmigración (NILC), alabaron las palabras de Obama, pero también pidieron acciones concretas.
"Un discurso por sí solo no es suficiente y no marcará la diferencia si el presidente no da seguimiento y presiona a ambos partidos en el Congreso a avanzar un proyecto de ley", dijo Janet Murguía, presidenta de NCLR.
Marielena Hincapié, de NILC, dijo que "las acciones dicen más que las palabras" y que los "héroes anónimos" a los que aludió Obama "están sufriendo enormemente bajo el peso de las redadas".