
Una serie de filtraciones relativas a la seguridad nacional tienen al Gobierno a la defensiva y dejan en evidencia el nivel de discrecionalidad y de secretismo con el que se administran las polémicas leyes que autorizan vigilancias cuando se sospecha de actividades extremistas.
El caso de la masiva obtención de datos de la telefónica Verizon o el seguimiento de usuarios de internet que se conoció la semana pasada por la información que suministró a la prensa el exasistente de la CIA Edward Snowden han aumentado la presión sobre Obama, al tratarse de operaciones de vigilancia estatal que tienen al menos el potencial de abarcar a segmentos grandes de la población sobre los que no recae evidencia de actividad ilegal.
Más allá de las consideraciones políticas y naturales reacciones partidistas, cada caso toca el área de los derechos ciudadanos de una manera distinta, desde la libertad de expresión y presunción de inocencia hasta el derecho a la privacidad y la igualdad ante la ley. Y cómo se supeditan o no al “máximo interés” de la seguridad nacional.
Para muchos resulta irónico que un presidente que llegó al poder cuestionando los excesos cometidos en nombre de la llamada “guerra contra el terrorismo” esté siendo señalado por sus propios excesos al usar las herramientas legales que tanto criticó antes de llegar a la Casa Blanca.
Muchos observadores en Washington piensan que la confluencia de todas estas tormentas políticas sobre el Departamento de Justicia bien podrían resolverse con la salida de Holder del cargo, una movida que sería vista por algunos como una manera de la Casa Blanca de calmar las exigencias de responsabilidad.
Sondeo
Una encuesta realizada por la Universidad de Quinnipiac encontró que un 76% de la población considera que debe abrirse una investigación especial en el caso de la oficina de impuestos y su tratamiento de organizaciones conservadoras.
Un 43% considera que el escándalo en torno al ataque al consulado en Bengasi “es político”. Un 15% cree que la recolección secreta y masiva de datos telefónicos es un asunto grave”.