El presidente estadounidense, Barack Obama, se desplazará a Luisiana el próximo martes para visitar las zonas afectadas por las graves inundaciones que han dejado 13 muertos y miles de desplazados, informó ayer la Casa Blanca.
"El presidente es consciente del impacto que su viaje tiene sobre los equipos de emergencia y quiere asegurar que su presencia no interfiera con los actuales esfuerzos de recuperación", indicó Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.
Earnest subrayó que Obama ha estado recibiendo informes sobre la situación en Luisiana durante toda la semana.
El anuncio del viaje de Obama se produce, después de que el candidato a la presidencia Donald Trump visitara ayer las zonas afectadas en Baton Rouge, capital de Luisiana.
Críticas
El magnate neoyorquino ha criticado que el presidente estadounidense, que está de vacaciones en la exclusiva isla Martha's Vineyard (Massachusetts), no haya viajado al sureño estado para interesarse por la situación de miles de afectados.
"El presidente dice que no quiere ir, está tratando de acabar un partido de golf", afirmó ante los periodistas Trump, tras un recorrido de tres horas antes de subirse de nuevo en su avión personal para desplazarse a Michigan, donde participó en un acto de campaña.
"El estado necesita mucha ayuda. Lo que ha ocurrido aquí es increíble. Nadie entiende lo mal que está. Es realmente increíble. Así que estoy aquí para ayudar", dijo Trump.
La visita fue recibida con escepticismo por el gobernador demócrata de Luisiana, John Bel Edwards, quien señaló en un comunicado que le daba "la bienvenida (a Trump), pero no para hacerse una fotografía".