Una niñez sin un hogar estable, una adolescencia naturalmente rebelde y una vida universitaria llena de éxitos son episodios contradictorios en la vida del hombre más famoso del momento.
Así ha sido el pasado del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama Jr., el hombre de 47 años que se muestra franco, humilde y transparente.
Su sinceridad toca momentos personales difíciles. Confiesa haber tenido en su juventud crisis de identidad por ser hijo de padre negro y madre blanca; incluye el haber consumido drogas.
"Sueños de mi padre: Un relato de raza y herencia", uno de sus libros publicados cuando tenía más de 30 años, ha atraído nuevamente a los lectores.
En el prólogo de la nueva edición de sus memorias confiesa que contaría la misma historia hoy, aún con algunos pasajes que son poco apropiados para un personaje público.
El ahora Presidente electo admite haber consumido cocaína cuando era joven. Este capítulo, que además incluye consumo de marihuana y alcohol, fue aireado durante la pasada campaña, pero no afectó sus aspiraciones.
Sueños de un viajero.
Su recorrido por la vida lo llevó desde exóticos rincones de Hawaii e Indonesia, a un mundo privilegiado en Cambridge, Massachusetts, a los barrios pobres de Chicago, a los corredores del poder en el Congreso y finalmente a convertirse en el inquilino número 44 de la Casa Blanca.
Chicago, su tierra amada, marcó positivamente su vida, pues allí aprendió la importancia de las coaliciones, comprendió el valor de las alianzas y la necesidad de superar diferencias.
En esta ciudad, desarrolló interesantes programas comunitarios que le enseñaron a escuchar a la gente y a identificarse con sus necesidades.
Un exitoso abogado experto en Relaciones Internacionales, una mente privilegiada que brilló en las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, donde obtuvo altos honores, aprendió a vivir en todos los ambientes.
Arraigo popular, entrega a los proyectos, sagacidad política y firmeza de carácter, son parte de la exitosa carrera del abogado, del profesor universitario, del senador y del nuevo Presidente de Estados Unidos.
Recaudación.
Obama renunció a la financiación pública y rompió récord en recaudación. Ambos partidos invirtieron $900 millones más que en el 2004.
Publicidad.
Pobló el país y otras regiones del mundo con su imagen impresa en pines, calcomanías, vallas, muñecos, camisetas, tazas, gorras, llaveros.
Medios.
Su campaña incluyó todos los medios e Internet, para presentarse, recaudar y, sobre todo, escuchar e interactuar con sus simpatizantes.
Oratoria.
Sedujo con su juventud y oratoria. El periódico "The New York Times" lo definió como el mejor orador demócrata de los últimos 50 años.