El presidente Barack Obama dijo que quiere, como "todos" los estadounidenses, "lo mejor" para el país, al prometer una "transición pacífica" de poder pese a que tiene diferencias "muy significativas" con el elegido para sucederle, Donald Trump, a quien recibirá hoy en la Casa Blanca.
"Estamos todos en el mismo equipo. No somos republicanos o demócratas primero, sino estadounidenses primero, patriotas primero", enfatizó Obama desde la Casa Blanca en su primera comparecencia tras las elecciones, que el republicano Trump ganó frente la demócrata Hillary Clinton contra todo pronóstico.
Según Obama, ese mismo mensaje fue el que escuchó anoche de Trump cuando habló con él para felicitarlo por su victoria y "es lo que necesita el país, un sentido de unidad, de inclusión".
"Todos queremos lo mejor para este país. Eso es lo que escuché al señor Trump, lo que escuché cuando hablé con él directamente, y estoy alentado por eso", declaró Obama.
"Espero que (Trump) mantenga ese mismo espíritu" durante la transición y en su Presidencia, agregó.
Acompañado por su vicepresidente, Joseph Biden, el mandatario comentó que desea que el que será su sucesor en la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero tenga éxito" en su propósito de "unir y liderar" a Estados Unidos.
La Presidencia es algo "más grande que cualquiera de nosotros", afirmó Obama al explicar que ha pedido a su equipo que siga el ejemplo de lo ocurrido hace ocho años, cuando el republicano George W. Bush le abrió a él las puertas de la Casa Blanca, para garantizar una transición de poder sin complicaciones.
Al hablar sobre Clinton, que fue su secretaria de Estado durante cuatro años, le dio las gracias por su "extraordinaria vida" dedicada al "servicio público".
"No podría estar más orgulloso de ella", añadió para señalar a continuación que está seguro de que Clinton "seguirá haciendo un gran trabajo para la gente aquí en EE.UU. y en todo el mundo".
La candidata demócrata habló ante miembros de su campaña y simpatizantes en un hotel de Nueva York, apenas unas horas después de haber telefoneado a Trump para felicitarle por su victoria.Lo hizo acompañada por su marido, Bill Clinton, y por su hija, Chelsea, y jaleada por decenas de seguidores, que la recibieron en pie y entre gritos de "¡Te queremos!".