El presidente Barack Obama arribó a la zona arrasada por las inundaciones del sur de Luisiana para dar apoyo a las víctimas y responder a las críticas de que demoró su respuesta al desastre.
Obama fue recibido por funcionarios de ambos partidos, incluidos el gobernador demócrata John Bel Edwards y el vicegobernador republicano Billy Nungesser. Los senadores Bill Cassidy y David Vitter, republicanos ambos, también estaban presentes en el aeropuerto desde donde el mandatario se dirigió a un barrio en que las tormentas dejaron al menos 13 víctimas fatales y obligaron a miles a abandonar sus viviendas.
La visita pone de manifiesto los peligros y oportunidades políticos que pueden significar los desastres naturales. Además de responder de manera eficiente, es crucial para los líderes políticos demostrar compasión y una presencia reconfortante.
Obama recibió algunas críticas por continuar hasta el final las dos semanas de vacaciones con su familia en Martha's Vineyard, Massachusetts, antes de inspeccionar personalmente las zonas afectadas y reunirse con los vecinos.