El obispo luterano Melvin Jiménez, ministro designado de la Presidencia en Costa Rica, ejercerá como la mano derecha para asuntos internos del presidente electo, Luis Guillermo Solís, pero su nombramiento no ha escapado de la polémica debido a su connotación religiosa.
Solís, quien comenzará su mandato de cuatro años el próximo 8 de mayo, le ha encomendado a Jiménez, de 57 años, un Ministerio que se encarga de manejar los asuntos internos del Ejecutivo, pero que además tendrá la vital misión de ser el puente entre el Gobierno y el Congreso.
Jiménez fue uno de los primeros ministros designados por Solís hace algunas semanas y ha acompañado al presidente electo en reuniones con representantes de distintos partidos para expresar la disposición al diálogo del futuro Gobierno.
Costa Rica atraviesa una coyuntura inédita, no solo por tratarse del primer Gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC), sino también porque se presentará el Congreso más fraccionado de la historia reciente con una representación de nueve partidos de las más variadas tendencias.