Los obispos de Latinoamérica expresaron su preocupación por la fragilidad de las democracias en la región, "que pone en entredicho la gobernabilidad", y la creciente pobreza económica, educacional, tecnológica y moral.
En una declaración final de la reunión que sostuvo en Puebla (al sur de la capital mexicana) el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), dada a conocer ayer, los obispos hicieron énfasis en los problemas políticos de la subregión, así como en las deficiencias del trabajo pastoral de la Iglesia Católica en los últimos 25 años.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Baltasar Porras, señaló que en la población católica hay una fuerte tendencia a caer en una actitud de "indiferencia religiosa", mientras que el presidente del episcopado uruguayo, Pablo Galimberti, sostuvo que los desaciertos de la iglesia y de sus representantes han promovido la deserción de fieles y su traspaso a otros credos o sectas.
"Han ocupado la primera plana, eran dimensiones desconocidas los errores, fallos y miserias de los pastores de la iglesia (...) El hecho es que en la confiabilidad de la iglesia se han registrado unas caídas, son cosas superficiales, pero que también nos alertan para dar un testimonio más limpio de lo que debemos ser", dijo Porras.
El arzobispo venezolano consideró que la "deserción silenciosa" de fieles católicos" debe alcanzar entre el 25 y el 30 % en los últimos años.
"Muchas democracias son muy frágiles y ponen en entredicho la gobernabilidad. La participación política de las mayorías es mediatizada, manipulada y, en algunos casos, irrespetada ante fraudes en procesos electorales", afirma el documento.
"A ello se suma la falta de formación ciudadana de muchas comunidades, que se ve en altos niveles de abstención en los procesos políticos", añadió.
La declaración también recalcó que "la clase política y dirigente en muchos casos pone de lado formación y principios para dejarse llevar por la facilidad que ofrece el poder".
Otra de las realidades que los obispos señalaron fue el "relativismo moral" que se impulsa desde los propios Estados, a través de leyes en favor del aborto, la eutanasia y la educación sexual sin valores ni principios.
Se pronunciaron contra la creación de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que consideraron "puede desequilibrar las economías más frágiles" de la región.