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Odios y elogios a política de “mano dura” de Uribe

Los medios de comunicación y analistas, tras la muerte del gobernador Luis Francisco Cuéllar, señalan que se debe replantear la eficacia de la llamada política de “seguridad democrática”, está en entredicho.


El crimen del gobernador colombiano Luis Francisco Cuéllar, secuestrado y asesinado presuntamente por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lleva a analistas y políticos a replantearse la eficacia de la política de “mano dura” del presidente Álvaro Uribe, que suscita odios y elogios al mismo tiempo.

De un lado están los que, como el analista Vicente Torrijos, creen que esa política, lejos de modificarse, debe “consolidarse” y de otros influyentes diarios nacionales como El Tiempo, que en su editorial habla de la necesidad de “ajustes” en la estrategia de lucha contra las guerrillas defendida por el Gobierno.

La llamada política de “seguridad democrática”, insignia del Gobierno de Uribe y que aboga por combatir militarmente a las FARC, “debe seguir su rumbo”, dijo Torrijos al argumentar que ha tenido “éxito” pese a no estar exenta de “altibajos”.

 

Ese éxito se refleja en que las FARC no muestran, a juicio de Torrijos, tres signos que son clave para hablar de su eventual reactivación: control territorial, apoyo popular y traducción de sus golpes de fuerza en capital político.

La “mano dura” de Uribe parte de la base de que hay una “amenaza” real de las FARC, que en estos momentos obtienen “todo su poder del exterior, de los auxilios de la alianza bolivariana” que conforman varios países encabezados por Venezuela, sostuvo Torrijos.

Sin embargo, según el diario El Tiempo, el Gobierno tiene que “arrancar el 2010 con estrategias frescas y aprendizajes necesarios para reafirmar lo ganado y recuperar el ritmo”.

 

“El desafío inmediato es impedir, con reacción rápida e inteligencia, el retorno de epidemias como los secuestros a políticos, que el país creía superadas”, reflexiona el periódico en su editorial.

Otros creen que esa política de seguridad democrática ha entrado en crisis por la reactivación de las guerrillas y el surgimiento de grupos de “neoparamilitares”.

Funeral.
El gobernador colombiano Luis Francisco Cuéllar, recibió ayer el último adiós de sus consternados vecinos del departamento del Caquetá, mientras continúan los operativos militares en esa región para dar con sus asesinos.

 

Además, sus familiares denunciaron que Cuéllar les había pedido en los últimos días que se cuidaran por los “rumores” de que la guerrilla de las FARC planeaba “hacer algo” en el Caquetá antes de Navidad.

Imelda Galindo, reveló que su esposo en las últimas semanas “tenía muy poca seguridad” y en la noche del secuestro, sólo había un policía custodiando el domicilio familiar en Florencia, la capital del Caquetá.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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