Grupos oficialistas y opositores venezolanos conmemoraron ayer con marchas y caravanas el segundo aniversario del golpe de Estado que derrocó durante 48 horas al presidente del país, Hugo Chávez.
El golpe de Estado del 11 de abril de 2002 se registró en medio de violentos disturbios en el centro de Caracas que dejaron 19 manifestantes oficialistas y opositores muertos a tiros, además de centenares de heridos.
Al menos otras 50 personas murieron en el oeste de Caracas en medio de protestas contra el fugaz gobierno de facto del entonces líder de la patronal y autoproclamado presidente Pedro Carmona, exiliado en Colombia desde mayo de 2002.
Los "chavistas" se reunieron en el parque El Calvario, cerca del palacio de Gobierno, en el centro de la capital, donde celebraron "la derrota popular al golpe de abril", y recordaron la muerte de "compatriotas" durante y después de la sublevación.
Chávez fue repuesto en el poder la madrugada del 14 de abril de 2002 por fuerzas militares que se definieron como "constitucionalistas" y que afirmaron haber sido alentadas por los "millones" que salieron a las calles de Caracas a pedir el regreso del gobernante.
Del Calvario marcharon hasta el puente Llaguno, también en el centro de Caracas, donde el 11 de abril de 2002 se concentraron simpatizantes de Chávez para "defender la revolución", y allí escucharon discursos de líderes del Gobierno.
La oposición acusa a los "chavistas" de Puente Llaguno de haber disparado contra la multitudinaria marcha opositora que tras finalizar el recorrido previsto el 11 de abril de 2002 fue desviada hacia la sede del Gobierno para pedir la renuncia a Chávez.
Por su parte, la alianza opositora Coordinadora Democrática (CD) recorrió el este de Caracas en una caravana en favor de la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de los venezolanos.
Los anti-Chávez se reunieron en llamada plaza de la Meritocracia, en el municipio de Chacao, bastión de la oposición, donde líderes de la CD hablaron de la necesidad de "mantener la lucha contra el régimen chavista", que califican de "autócrata y castro-comunista".
Los líderes de la CD, invitaron a sus seguidores a presenciar la quema de Judas, un muñeco que simboliza a un personaje local.