Al menos cuatro muertos y 35 heridos dejó una campaña dinamitera lanzada ayer por presuntos rebeldes de las FARC en las ciudades colombianas de Arauca y Barranquilla, en momentos en que el presidente Alvaro Uribe estudia nuevas medidas para tratar de contener la violencia urbana.
El caso más grave de ayer ocurrió en la nororiental Arauca -fronteriza con Venezuela-, donde al menos dos policías murieron y 10 civiles resultaron heridos al explotar un coche bomba abandonado por desconocidos en un sector céntrico a pocas horas de que Uribe visitara esa ciudad para evaluar la situación de orden público.
La visita de Uribe a esa ciudad estaba dispuesta de antemano, señaló la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez. Según el alcalde de la localidad, Jorge Cedeño, la explosión del vehículo con matrícula venezolana se registró a las 06H20 locales (11H20 GMT), causando la muerte instantánea a dos policías que se disponían a desactivarlo.
Uribe presidió ayer un consejo de seguridad en Arauca, adonde también acudieron la ministra Ramírez y los jefes del Ejército, la Policía y el servicio secreto colombiano (DAS).
Mientras Uribe presidía el consejo de seguridad en Arauca, un artefacto activado por milicianos (combatientes urbanos) de las FARC estalló en el céntrico sector de Barranquilla, cerca de la concurrida Universidad del Atlántico, una empresa procesadora de leche y una asociación de ganaderos, causando heridas a por lo menos 25 personas y la muerte a dos.
Algunos de los 350,000 habitantes de Catania usaban paraguas y sombreros para protegerse de la lluvia de ceniza negra. Al menos por dos días se prohibió la circulación de motocicletas por el peligro de las calles resbaladizas.
En la ladera norte se incendió un bosque de pinos cerca de Piano Provenzana, y se combatían las llamas rociándolas desde aviones y helicópteros. Algunos de los árboles entraron en combustión debido al calor extremo, aun antes de que los alcanzase la lava.