La dimisión ayer de Ehud Olmert como Primer Ministro de Israel abrió una carrera contrarreloj para la formación de un nuevo Gobierno, en la que los distintos partidos políticos ya mueven piezas para tratar de alcanzar sus objetivos y salvaguardar sus intereses.
Olmert entregó su carta oficial de renuncia al presidente del Estado de Israel, Simón Peres, en una reunión de una media hora en su residencia oficial en Jerusalén.
"El Primer Ministro me presentó su dimisión. No fue una decisión fácil y sé que para él fue una noche difícil", dijo Peres en rueda de prensa tras el encuentro con Olmert, a quien agradeció "sus servicios al Estado" y su "forma honorable" de abandonar el cargo.
Olmert, de 63 años, accedió a la jefatura del Gobierno en enero de 2006, a raíz del derrame cerebral que sufrió el entonces primer ministro, Ariel Sharón, y dos meses después revalidó su mandato al vencer el recién creado partido "Kadima" en las elecciones generales.
El pasado julio se vio obligado a anunciar su dimisión tras perder apoyos en su coalición al ser investigado por varios casos de presunta corrupción.
El jefe de Estado israelí recibió en su residencia a los representantes de los cuatro principales partidos políticos ("Kadima", "Likud", Laborismo y Shas).
Casi con toda seguridad, Peres encargará a la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, la formación de un Gobierno en tanto que líder de "Kadima", la formación mayoritaria en el Parlamento.
La jefa de la diplomacia israelí tendrá tres días para responder al encargo y, tras esta formalidad, seis semanas más para tratar de formar un Ejecutivo de coalición.