La ONU confirmó hoy que una pelea entre residentes y policías en el campamento de refugiados sirios de Zaatari, en Jordania, causó la muerte ayer de uno de éstos y que la causa del conflicto fue el intento de sacar ilegalmente a una familia de ese emplazamiento.
Además, una treintena de agentes de seguridad y varios refugiados resultaron heridos y fueron trasladados a un hospital cercano.
El campamento de Zaatari (85 kilómetros al noreste de Ammán) alberga a 106.000 refugiados y desde que empezó a operar, en julio de 2012, ha crecido de forma exponencial, al ritmo que se ha acelerado el éxodo de sirios a los países vecinos.
El fallecido en los choques de ayer recibió disparos, confirmó el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), organismo que aporta los servicios esenciales a los habitantes de Zaatari, al tiempo que busca que se respeten sus derechos, en coordinación con las autoridades jordanas.
"El incidente ocurrió la noche del sábado, cuando un vehículo jordano fue detenido para una inspección de rutina cuando salía del campamento. Los gendarmes descubrieron que el conductor estaba intentando sacar (de forma ilegal) a una familia refugiada siria", explicó hoy el organismo humanitario.
El conductor y la familia fueron detenidos, pero cuando se supo esto dentro del campo, familiares y amigos de los involucrados se dirigieron al puesto de control.
En cuestión de minutos, "cientos, posiblemente miles de refugiados llegaron al lugar y empezaron a tirar piedras contra los agentes y la situación degeneró rápidamente", señaló ACNUR.
Se estima que en toda Jordania hay más de 600.000 sirios que se han asentado allí huyendo de la crisis que estalló en marzo de 2011 en su país.