La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU advirtió ayer que la situación por la severa ola de frío en el centro y el sur de Perú sigue siendo grave, con más de 340,000 personas afectadas y 90 muertos.
La agencia anunció que se habían destinado donaciones por valor de 123,000 dólares para comprar ropa y botas de invierno a 4,000 niños de los departamentos de Puno y Apurimac.
Estos fondos han sido aportados por la propia OCHA, el Programa de Desarrollo y los gobiernos de Noruega y Dinamarca.
El frío y las tormentas de nieve han destruido más de 3,400 viviendas y provocado pérdidas importantes en el ganado, la principal fuente de subsistencia de los habitantes de estas zonas y ha dañado 647,000 hectáreas de cultivos.
Ante la grave situación, la ONU ha desplazado a Perú a su equipo de expertos en desastres para ayudar al gobierno peruano a determinar los daños y las necesidades básicas de emergencia.