La ONU denunció ayer las atrocidades cometidas contra la población civil en la región sudanesa de Darfur y llegó a la conclusión de que se reúnen todos los elementos de un conflicto que permiten hablar de un "conflicto étnico".
"Hemos sido testigos de numerosos atropellos y gravísimas violaciones tanto de los derechos humanos como del derecho internacional humanitario, incluidos saqueos y violaciones", afirmó el representante de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Daniel Augstburger.
Con el pretexto de que la población ayuda a los grupos armados rebeldes, las milicias árabes conocidas como Janjawee, a las que apoya el Gobierno de Jartum, expulsan sistemáticamente a los civiles de sus tierras y practican una política de tierra quemada.
El conflicto, que estalló en febrero de 2003 en esa región del oeste del Sudán y ha causado más de 10,000 muertos, según la ONU, así como el desplazamiento de unos 700,000 civiles de la región de Darfur, opone a los nómadas árabes a las poblaciones sedentarias no árabes.
Augstburger se quejó de los problemas para llevar la ayuda humanitaria a las víctimas del conflicto y dijo que aunque ha mejorado desde febrero el acceso de las organizaciones humanitarias, ése sigue siendo muy limitado.
Las milicias se dedican al saqueo de los víveres destinados a la población hambrienta y el Gobierno, por su parte, se niega a que llegue la ayuda a los desplazados que han encontrado refugio en las ciudades.
Además, subrayó el funcionario de la ONU, lo único que quiere la población es "volver a sus aldeas y cultivar sus tierras para poder ser autosuficientes".
Las organizaciones humanitarias tratan de constituir reservas alimentarias antes de que, dentro de dos meses, llegue la temporada de las lluvias, que dificultará los desplazamientos.
El Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto tratar de la situación de Darfur.
ONU denuncia limpieza étnica en Sudán
El Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto tratar la situación de Darfur en los próximos días.