El secretario general de la ONU, Kofi Annan, designó ayer un enviado especial para Haití, donde el organismo internacional no tiene personal, en momentos en que la crisis política se agrava y los rebeldes armados que ya controlan medio país amenazan con marchar sobre la capital.
Annan designó al veterano diplomático de Trinidad y Tobago, Reginald Dumas, para el puesto, afirmando que su enviado "seguirá de cerca los acontecimientos" en Haití y actuará como enlace entre grupos regionales que intenten buscar una solución pacífica a la crisis.
"El secretario general espera que con su designación como enviado especial, la ONU pueda hacer una contribución significativa al alivio de la crisis política, económica y social que aflige a Haití", afirmó el portavoz de Annan.
Los funcionarios de la ONU se han quejado de que dependen de información de prensa para conocer la situación de Haití, donde el presidente Jean Bertrand Aristide se encuentra bajo presión creciente para que renuncie, pero insiste en completar su mandato, que termina en febrero de 2006.
El secretario de Estado estadounidense Colin Powell llamó ayer al presidente haitiano Jean Bertrand Aristide a "examinar cuidadosamente" su permanencia en el cargo.
"Espero que el presidente Aristide examine su posición cuidadosamente", indicó el secretario de Estado, mientras la presión internacional se incrementa sobre el mandatario haitiano, que enfrenta una insurrección armada que exige su renuncia.
"Se debe tomar una decisión en función de lo que es mejor para el pueblo de Haití y este momento extremadamente difícil", agregó Powell, que hasta el momento había sostenido que Estados Unidos apoyaba la permanencia de Aristide en el cargo.
"El es el presidente electo democráticamente pero ha tenido dificultades en su presidencia y creo, como otra gente a comentado, que si puede continuar efectivamente su mandato es algo que debe examinar", declaró Powell luego de reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores de Bulgaria, Solomon Passy.
El presidente Aristide, insistió el jueves en que se mantendrá en el cargo hasta febrero de 2006, como está previsto en su mandato, en una entrevista con la cadena televisiva CNN.
"Dejaré el palacio el 7 de febrero de 2006, lo cual es bueno para la democracia", dijo Aristide, tras recordar que el país "ha tenido 32 golpes de Estado y eso es suficiente".
El presidente pidió una vez más el envío a Haití de policías internacionales para hacer frente a los "terroristas". "Cuando tengamos una fuerza internacional, vía Naciones Unidas o Estados Unidos, un aumento del número de policías internacionales (...) se producirá una gran diferencia", estimó.
La ciudad haitiana de Cayes (sur), tercera del país con 125,000 habitantes, cayó ayer bajo control de los opositores armados a Aristide, informaron fuentes policiales.
Hasta el momento, no se informó sobre eventuales víctimas. La comisaría central de la ciudad, situada a unos 200 km de Puerto príncipe, fue abandonada por los policías haitianos tras un ataque de los insurgentes armados, miembros de un grupo llamado Base Resistánce, según las mismas fuentes.
Las comisarías de otras dos localidades del sur de Haití, Cotes de Ferre y Cavaillon (de 40,000 habitantes) también fueron objeto de ataques del mismo grupo y fueron abandonadas por los policías, agregaron las fuentes.
El canciller de la República Dominicana, Francisco Guerrero, culpó ayer a la comunidad internacional por la crisis institucional que vive Haití desde hace varias semanas.
"La comunidad internacional tiene responsabilidad en la crisis que está viviendo Haití, por eso es que está actuando, porque se siente responsable, sino fuera así no actuará", manifestó Guerrero.