No hay evidencias que sustenten las acusaciones palestinas de que el ejército de Israel masacró a casi 500 personas en el campo de refugiados de Jenín, concluyó un informe de las Naciones Unidas divulgado ayer, que criticó a ambas partes por poner en peligro a civiles.
El esperado informe acusó a los militantes palestinos de violar la ley internacional al acumular armas y desplegar combatientes en zonas densamente pobladas por civiles.
Asimismo acusó a Israel de demorar ayuda médica y humanitaria a los palestinos y destruir casas y edificios, acción que según dijo dejó a 17,000 personas sin hogar.
Israel acogió el informe, señalando que desmiente la falsa propaganda palestina’’ de que los israelíes cometieron una masacre. Israel siempre negó las acusaciones.
El informe sólo confirma lo ya sabido desde hace tiempo: no hubo una masacre en Jenín’’, dijo el embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Negroponte.
El informe fue preparado por el secretario general Kofi Annan tras una petición de la Asamblea General, que lo solicitó luego que Israel no permitió la entrada de una comisión investigadora al campamento de Jenín.