La Subcomisión de Derechos Humanos de la ONU pidió ayer a los Estados que las medidas adoptadas contra el terrorismo respeten estrictamente el derecho internacional y denunció que algunas leyes o prácticas aplicadas recientemente constituyen actos de tortura.
En una decisión aprobada por consenso, los 26 expertos que conforman este organismo dependiente de la Comisión de Derechos Humanos expresan su "profunda inquietud por la situación actual y futura de los derechos humanos en el mundo tras los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001".
El texto "reafirma la condena de esos actos execrables", pero subraya que todas las medidas contra el terrorismo deben ser estrictamente conformes con el derecho internacional, en particular con las normas y obligaciones en materia de derechos humanos.
En este sentido, lamenta la incompatibilidad con esas obligaciones de determinadas leyes, reglamentos o prácticas que han aplicado recientemente muchos países.