El jefe de la misión de observadores de la ONU en Siria, Robert Mood, anunció la suspensión de sus operaciones por la intensificación de la violencia en los últimos 10 días, una decisión que será revisada a diario a partir de ahora.
El anuncio de Mood representa un nuevo revés al plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan, quien ya reconoció la semana pasada que su iniciativa hasta el momento “no se ha cumplido”, aunque se resistió a darla por muerta.
Sin embargo, el deterioro de la seguridad constatado por la misión, que ha sufrido en los últimos días los ataques de grupos de incontrolados contra sus patrullas, y las trabas para acceder a ciertos lugares han llevado a la ONU a paralizar sus actividades hasta que se observe una mejora de la situación.
“La violencia limita nuestra capacidad para observar, e informar, así como para apoyar el diálogo local; básicamente impide nuestra capacidad de llevar a cabo nuestro mandato”, dijo el jefe de la Misión Robert Mood.