Miles de soldados participaron ayer en la gran operación lanzada por el Kremlin para acabar con los rebeldes en Chechenia, donde algunos líderes chechenes pro rusos denunciaron las paralelas "limpiezas" masivas y desapariciones de civiles.
Entre 60,000 y 80,000 efectivos del Ejército del ministerio del Interior y los servicios secretos rusos pusieron en marcha la maquinaria bélica que peinó ayer las principales ciudades de Chechenia a la búsqueda de guerrilleros rebeldes y sus bases.
Esta ofensiva es la respuesta al secuestro por un comando chechén de un teatro de Moscú que acabó con la muerte de al menos 120 rehenes en el asalto policial, y a las amenazas separatistas de más acciones suicidas en Chechenia y otras partes de Rusia.