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Operación en Faluya finaliza


El gobierno de Irak afirmó ayer que la batalla de Faluya terminó, aunque el ejército estadounidense indicó que los combates continuaban, mientras que las fuerzas iraquíes se preparaban para intervenir en Mosul con el objetivo de restablecer el orden.
Entre los rebeldes, "el número de muertos se eleva a más de 1,000 y hemos capturado a unos 200", aseguró el secretario de Estado para la Seguridad Nacional, Kasem Daud, durante una conferencia de prensa en Bagdad.
"Las operaciones de la ofensiva Fajr (Alba) concluyeron y sólo quedan algunos focos malignos que estamos tratando en una operación de limpieza", añadió Saud.
El teniente Lyle Gilbert, portavoz de los Marines, informó que el enemigo número uno de Estados Unidos en Irak, Abu Musab Al Zarqaui, que supuestamente se ocultaba en Faluya antes de la ofensiva, y el jefe religioso Abdalá al Janabi, lograron huir.
Por su parte, las agencias humanitarias pidieron a las fuerzas de EU y al gobierno iraquí que les permitan entregar alimentos, medicinas y agua a Faluya y dijeron que los cuatro días de combates habían convertido a la ciudad en un "gran desastre".
  • Mientras tanto, las fuerzas de seguridad iraquíes se preparaban para intervenir y restablecer el orden en Mosul, 370 km al norte de Bagdad, que se encuentra en gran parte en manos de los insurgentes.

  • La ciudad del norte era escenario de saqueos, mientras que un coche bomba explotó en su entrada este.

  • El Gobierno interino iraquí decretó ayer el toque de queda en la ciudad de Ramadi, a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, mientras la violencia se extendió a todo el noroeste del país, informó la televisión qatarí "Al Yazira".


Los saltos caen salvajes y rotundos sobre un desfiladero de 70 a 80 m. de profundidad. El ruido del agua al despeñarse se transforma en un rugido fiero y atronador que se escucha a varios kilómetros a la redonda. Durante la época de lluvias, cada hora, pasan por los saltos unos 140 millones de toneladas de agua, siete veces más que en las cataratas del Niágara.
Cuando los rayos del sol se refractan en la espuma de agua, durante el día en la Garganta del Diablo, se forma un arco iris con una base de más de 120 m.
El río serpentea a través de las altiplanicies de la meseta de Paraná y en ese recorrido va recibiendo el agua de los ríos que contribuyen a aumentar su caudal. Gradualmente encuentra su camino hacia el nivel del mar, cayendo a lo largo del borde del acantilado, y formando una medialuna de casi 3 km de largo, se encadenan 275 cascadas y saltos individuales separados por los islotes rocosos.
Los saltos están rodeados de la belleza de la selva, y el paisaje se acompaña de los ruidos que nacen de su interior. Tucanes y loros de colores intensos pululan entre la espesura de los árboles. Pequeños pueblos han crecido alrededor de las cataratas cuyo máximo interés es su cercanía a esta explosión de naturaleza. Desde el Puerto de Iguazú parten diariamente embarcaciones que llevan hasta el interior del río a los visitantes.
El Parque es una de las mayores reservas forestales de América del Sur. Con una extensión de 185,000 hectáreas en Brasil y 55,000 en Argentina, el Iguazú protege en su territorio una amplia biodiversidad.
En la vertiente brasileña, la floresta pluvial subtropical con árboles de gran tamaño y una variedad enorme de epitáfias lo cubre todo.
Abunda el Lapacho negro, el Palo Rosa y el Palmito. Esta última especie es talada por traficantes que derriban ejemplares para comercializar su yema en forma clandestina.
No hay que olvidar que se trata de un paraje natural en el que los animales corretean a su antojo.
El yaguareté es una de las especies autóctonas, otra de las que abundan son el lagarto overo, el mono cai, los tucanes y los cuises. La hora de los vencejos es el atardecer.
Mientras que las coloridas mariposas son dueñas de los senderos.
Determinar cuánto tiempo podemos tardar en ver Iguazú es relativo. Quien se acerca hasta las cataratas no sólo desea contemplar un panorama único sino adentrarse en un universo natural amplio y variado.
Las excursiones programadas pueden hacerle recorrer el parque en unas horas, pero si de verdad quiere disfrutarlo permanezca al menos entre tres y cinco días.
El salto estrella es la Garganta del Diablo. No hay sendero para llegar hasta ella, pero una barca se acerca hasta el mirador desde donde se contempla un espectáculo fascinante. Cuidado los que sufran de vértigo.
Una de las recomendaciones que hay que seguir es no adentrarse por caminos sin señalizar. El parque está recorrido por senderos con rutas para expertos y caminantes ocasionales, con diferentes grados de dificultad.


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175004
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América