La operación "Arcoiris" desarrollada ayer por el Ejército israelí en Rafah, al sur de Gaza, ha dejado 20 palestinos muertos, según fuentes médicas.
Entre ellas se cuentan tres menores de edad, dos de ellos hermanos de 14 y 15 años que fueron gravemente heridos por soldados israelíes y permanecieron al menos tres horas desangrándose en el tejado de su casa, después de el Ejército israelí impidiera a equipos de emergencia acceder al lugar.
Un oficial israelí manifestó a la radio pública que sus tropas han tomado control de Tel Al Sultán, al noroeste de Rafah. Confirmó que 20 palestinos murieron en la operación que comenzó el lunes en la noche, con severos bombardeos sobre el campo y la ciudad de Rafah. No informó de heridos entre las filas israelíes.
Por su parte, la Liga Arabe acusó a Israel de llevar una "limpieza étnica" en Rafah. "El Consejo de la Liga Arabe responsabiliza plenamente al Gobierno israelí de los crímenes perpetrados contra un pueblo indefenso", reza la nota firmada por el secretario general de la organización, Amro Musa.
El Consejo Legislativo Palestino (CLP) pidió la inmediata intervención de la comunidad internacional. El CLP instó al Cuarteto de Madrid -EU, Unión Europea, ONU y Rusia- a "romper el silencio y salir de sus estado de indecisión en relación con los crímenes de guerra israelíes y la política de terrorismo de Estado del Gobierno israelí en la franja de Gaza y en particular el distrito de Rafah".
El dirigente palestino, Yasser Arafat tildó de "gran masacre" la operación e instó a la comunidad internacional a que intervenga para ponerle fin.
El presidente de EU, George W. Bush optó por una postura moderada ante los hechos en Gaza calificándola de "inquietante".