Tras la fallida asonada de abril, la oposición decidió sacar a Hugo Chávez del poder con una estrategia diferente: Usar las instituciones y leyes que el propio mandatario se encargó de redefinir y que ellos tanto criticaron.
No descansaremos hasta sacar a Chávez del poder, pero el camino no puede ser la violencia"", dijo el dirigente social, Elías Santana, uno de los organizadores de la multitudinaria marcha realizada el jueves para exigir la renuncia del mandatario.
Santana admitió que entre la oposición todavía hay algunos que sueñan con salir de Chávez con la ayuda de los militares, pero cada vez somos más los que rechazamos la salida golpista.
En tanto, el gobierno elogió el tono pacífico de una multitudinaria protesta contra el mandatario y renovó su intención de dialogar con la oposición la cual empezó a mostrar fisuras y algunos de sus dirigentes se acusan de tener planes golpistas.
"Llamo a sentarnos en una mesa para discutir una agenda de diálogo, donde participen todos los factores del sociedad, incluso aquellos que tienen percepciones no constitucionales de las salidas", dijo ayer el vicepresidente José Vicente Rangel. Añadió que las personas que reclamaron la renuncia de Chávez lo hicieron de manera "democrática y cívica".